EL HÁBITO DE GRATITUD

Un proverbio Zen dice

“debes meditar por al menos veinte minutos diariamente, a menos que estés muy ocupado…en ese caso, debes meditar por una hora”

Formar el hábito de meditar, o cualquier hábito, no es fácil, pero tampoco es imposible, sobretodo si entendemos cómo funcionan los hábitos en el cerebro y  encontramos una forma de incorporar la meditación en nuestra vida. 

NEUROCIENCIA

El proceso de formar hábitos en el cerebro es extraordinario y simple a la vez. Un hábito se forma cuando repetimos una acción o conducta muchas veces causando cambios físicos en el cerebro — cambios que hacen de esta acción fácil de repetir. Pronto, nos volvemos expertos en llevar a cabo esta acción sin necesidad de pensarla a fondo y es ahí cuando formamos el hábito. Los hábitos son irreflexivos y automáticos, pero muchos pueden ser flexibles, saludables, e incluso necesarios para nuestra existencia.

Nuestros cerebros contienen billones de células llamadas neuronas. Todas nuestras funciones físicas, pensamientos, sentimientos, percepciones, recuerdos y acciones son el resultado de señales que pasan a través de estas neuronas. Las neuronas forman conexiones entre sí y a esto se le llama sinapsis. Cuando una neurona envía un impulso nervioso, transmite una señal eléctrica a través de la sinapsis a la siguiente neurona, que luego hace lo mismo con otra neurona para continuar transmitiendo el mensaje. 

Las neuronas trabajan en conjunto y de manera coordinada. Desde la función más básica como dar un paso hasta resolver una complicada ecuación matemática, las neuronas tienen que mandar sus impulsos nerviosos de una manera coordinada en diferentes áreas del cerebro. Cuando los impulsos nerviosos suceden simultáneamente y en patrones, las sinapsis se vuelven más fuertes y mejores para transmitir señales. 

Patrones de neuronas que están conectadas fuertemente forman senderos neuronales . Tenemos un sinnúmero de senderos neuronales que crean la red neuronal responsable de nuestras conductas, pensamientos, memorias, percepciones y hábitos. Los hábitos son, entonces, senderos neuronales muy eficientes creados cuando los patrones de impulsos nerviosos se repiten formando vínculos poderosos. 

La formación de hábitos en el cerebro es como una carretera sin pavimentar. Cada vez que un coche pasa por ahí, crea marcas en el suelo que hace que pasar por ahí sea cada vez más fácil. Esto es cierto tanto para los hábitos saludables como para los hábitos dañinos.

Cada vez que pasamos por la misma carretera, le damos más forma y podemos cruzar más fácil. Por años, científicos creían que no había más remedio una vez estos caminos nerviosos se formaban, pero estudios recientes comprueban la neuroplasticidad del cerebro, incluso en adultos, y cómo somos capaces de forjar conexiones nuevas. Así que si te desvías de la carretera, puedes empezar a crear otra carretera. 

ACTITUD DE GRATITUD

Uno de mis tips de meditación es probar diferentes métodos. Pasar tiempo conociendo cada uno de ellos hasta que encontramos uno donde nos sentimos a gusto y recibimos la mayor cantidad de beneficios. Hoy somos afortunados de contar con muchísimas herramientas para empezar a construir y fortalecer esa carretera a la meditación. Una de mis formas predilectas es a través de la gratitud. 

El hábito de la gratitud honra nuestra alma y nuestro poder como seres humanos. Crear esta rutina nos ayuda a reconocer muchas cosas que a veces damos por hechas y nos ayuda a crear una actitud positiva para empezar el día. 

Para crear y mantener una actitud de gratitud empieza por agradecer tu circunstancia actual. En vez de estresarte porque no has podido limpiar u ordenar, agradece la abundancia de cosas que tienes. Si no estas a gusto en tu trabajo, agradece la oportunidad de tenerlo y la estabilidad que te brinda. Si no tienes trabajo, agradece la oportunidad de tener la flexibilidad y buscar un trabajo nuevo. Cuando expresas y sientes gratitud, la carretera se empieza a formar fuertemente y será más fácil reconocer cómo la vida siempre está a tu favor.

Prueba esto:

  • Piensa en 3 cosas por las cuales estas agradecida/o cada mañana antes de salir de la cama. 
  • Trata de que estas 3 cosas no sean materiales. Escoge 3 cosas que “el dinero no pueda comprar”. (Si no se te ocurre nada, pregúntate “¿Te despertaste esta mañana? ¿Tu familia está viva? ¿Tienes un amigo querido? ¿Puedes escoger desayunar?”
  • Luego, escoge 3 cosas de tí mismo por las cuales estás agradecido. Tu sonrisa, tu sentido del humor, tu voluntad para pararte de la cama cuando está calentita y las cobijas te atrapan, son buenos ejemplos.
  • Reflexiona en cada una de ellas. No se trata sólo de enumerarlas sino de reforzar el sentimiento que estas te traen.
  • Puedes agradecer en voz alta, mentalmente o escribirlas y repetir el ejercicio en la noche.

Aunque no son precisamente los 20 minutos de meditación que deberíamos practicar a diario, esta práctica de gratitud es un buen comienzo para empezar a pasar el coche por esa carretera y crear el sendero neuronal que nos ayudará a formar un hábito saludable de meditación y a generar una perspectiva de la vida más tranquila y bella. 

Como siempre, gracias por leerme!

Con amor,

2 comentarios en “EL HÁBITO DE GRATITUD

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