MEDITACIÓN PARA BAJAR DE PESO

Los poderes de la meditación van más allá de la salud mental. Tu salud física también se afecta y una de las formas en que puedes beneficiar a tu cuerpo a través de la meditación es usándola para perder peso. Perder peso no sólo en tus hombros porque vas a dejar de cargar los kilos de estrés que llevas en la espalda, sino también en el resto de tu cuerpo gracias a que podrás balancear tus hormonas, controlar tu hambre, y de hecho quemar grasa.

EL ESTRÉS ENGORDA

Aunque nuestro cuerpo tolera cierta cantidad natural de estrés, el mundo y la era en la que vivimos hacen que saturemos nuestro cuerpo con estrés y vivamos en un modo constante de supervivencia. Los kilos de más en tu cuerpo no sólo son el resultado de la pizza y el helado que estás usando para desahogarte, también puedes culpar al cortisol.

EL CORTISOL

El cortisol, aunque necesario para darte energía en la mañana y ayudarte a reaccionar cuando coges el sartén caliente para que no te quemes, es peligroso en cantidades excesivas. El cortisol interfiere con el sueño, se alimenta de los músculos, nos pone ansiosos y deprimidos, inflama los tejidos, le pesa a nuestro sistema digestivo y apedrea a nuestro sistema immune.

Cuando tenemos un exceso de cortisol el instinto del cuerpo es pensar que una tragedia se avecina y que podemos pasar hambre en un futuro cercano. Para sobrevivir la calamidad que se nos viene encima, el cortisol le ordena al cuerpo guardar grasa… “para más tarde”. Aunque para nuestros ancestros esta técnica funcionaba, hoy en día el estrés crónico nos pone en este estado de alerta constantemente incrementando la cantidad de cortisol en el cuerpo y desbalanceándolo.

Pero no todo está perdido. Un estudio de la Universidad de California Davis, demostró que la meditación puede reducir los niveles de cortisol a la mitad. Cuando calmamos la mente y el cuerpo entiende que no se avecina ninguna tormenta o temporada de hambruna, nuestro cuerpo vuelve a usar y quemar la grasa como debe hacerlo normalmente.

GRASA VISCERAL

Si la mayoría de la grasa que guardas en tu cuerpo se encuentra en la zona del vientre, entonces sigue leyendo. La grasa visceral va más allá del gordito en la cintura. Debajo de la pared abdominal esta grasa “extra” genera muchas sustancias que impactan negativamente nuestros órganos, hormonas, e incrementan la inflamación. Si eres delgado, pero no haces ejercicio, también tienes grasa visceral que causa el mismo daño.

RESISTENCIA A LA INSULINA

La resistencia a la insulina es la condición donde tus receptores de insulina no funcionan correctamente y tu hígado y células musculares no pueden guardar la energía (glucosa) que recibes de la comida. Esto causa dos cosas:

1. El nivel de azúcar en la sangre sube y

2. Toda esta glucosa extra se va a otro lado: tu cintura y tu panza.

A esto añádele el que tus células están mal alimentadas y desnutridas causando que las  personas con resistencia a la insulina tengan un apetito que parece insaciable.

Aunque los gorditos de la cintura pueden ser lo último que se nos pase por la mente cuando meditamos, estudios demuestran que la meditación es beneficiosa no sólo para el cerebro sino también para reducir la grasa acumulada.

Científicos del Instituto de Investigación Cedars-Sinai demostraron que pacientes que sufrían de síndrome metabólico (sobrepeso, triglicéridos altos, azúcar alta etc) lograron bajar significativamente sus niveles de resistencia a la insulina y su de glucosa — 200% más que el grupo de control que no meditaba.

Además, la Universidad de Brown demostró que aquellos que tenían una práctica de consciencia tenían un índice de masa corporal bajo y al examinar este grupo con rayos-x encontraron que también tenían menos grasa abdominal.

Así que cuando de alimentarse se trata recuerda estar tan presente como en el resto de tus actividades. En vez de atragantarte con comida, transforma tu ser interior en un experto para identificar cuando tienes hambre, cuando no tienes hambre y cuando estás saciado. Identifica los demonios que van más allá de los antojos y cómo estos están afectando tu relación con la comida.

Aquí te dejo unos tips y una práctica de meditación para ayudarte a encontrar más consciencia a la hora de comer.

  • Sirve tu comida en un plato más pequeño y llénalo. Obsérvalo y agradece la abundancia que hay en tu plato.
  • Respira profundo antes de empezar a comer.
  • Sé consciente de cómo lo que estás a punto de ingerir afecta tu cuerpo. 
  • Baja el tenedor o la cuchara entre cada bocado.
  • Respira. 
  • Cuando empieces a sentirte satisfecho, agradécele a tu cuerpo por comunicártelo y escúchalo.

MEDITACIÓN EN LA MAÑANA

  1. Siéntate en una silla con los pies firmes en el suelo, los hombros relajados y la espalda erguida, pero sin forzarla. Empieza a contabilizar con un cronómetro por 10 minutos. Pon las manos sobre tu regazo — el dedo pulgar con el dedo anular.
  2. Observa tu respiración. Simplemente pon atención al aire que entra y sale de tu cuerpo. No trates de cambiarlo. Solo siéntelo.
  3. Empieza a repetir el mantra ‘Om Vardhanam Namah’ ó el mantra ‘Yo nutro el Universo y el Universo me nutre’.
  4. Nota que a medida que tu respiración empieza a alargarse y llenar tu cuerpo, tu mente empieza a calmarse.
  5. Si tu mente se distrae, no te juzgues y simplemente regresa a tu mantra.
  6. Cuando suene tu cronometro, abre los ojos lentamente. Respira profundo, estira los brazos hacia arriba, y siente los efectos de tu meditación.

Namasté,

Referencias

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