ESTÁ DE MODA MEDITAR

Últimamente está de moda ponerse a meditar, bueno últimamente me refiero a los últimos 2500 años o más porque es desde ese entonces que el ser humano ha practicado el calmar la mente y analizar el ser interior.  Pero hoy en día, ¿Qué logramos con sentarnos en postura de loto con las piernas cruzadas, estar horas en silencio, poner la mente en blanco y llegar al nirvana en modo zen? ¿Acaso es posible esto cuando en un día normal procesamos más de 70,000 pensamientos?


El Monje Alemán Ñāṇapoṇika Mahāthera explica que la meditación es “una antigua forma de concientización, que se puede practicar hoy de igual manera que se practicaba hace 2500 años. Es tan aplicable en  Occidente como es en Oriente; en medio de la vida agitada como en la paz en la celda de un monje. La concientización correcta es, de hecho, la base indispensable para la forma correcta de de vivir y de pensar—en cualquier lugar, en cualquier momento, para cualquier persona”

Para empezar a entender qué es la meditación y cómo nos afecta, me parece importante empezar desde un punto de vista científico y biológico. Luego así, nos será más fácil entender la meditación a un nivel más espiritual e intangible.

Toda ciencia tiene su instrumento. Sin su estetoscopio el cardiólogo no puede escuchar el corazón y sin una práctica de contemplación nos es difícil ver la naturaleza de la mente. La meditación nos ayuda no sólo a ver cómo opera la mente, sino a encontrar una relación calmada con esta.

Tu cerebro esta constantemente produciendo vibraciones. Tus células se conectan a través de la energía que esta vibración produce. Cada cosa que haces, piensas, o sientes activa diferentes campos en tu cerebro. La meditación ayuda a bajar la frecuencia de estas vibraciones. Al bajar la velocidad de esta frecuencia, tienes más tiempo entre cada pensamiento y esto te da la oportunidad de ordenar y dar prioridad a tus pensamientos y tus acciones. 

A medida que aprendes a practicar la meditación, tu cerebro aprende a desacelerar estas vibraciones y tus pensamientos están más asentados, más lucidos y reflexivos. No tienes que ser un monje para elevar tu conciencia, tan sólo tienes que practicar ir de una mente pensativa y verbal a una mente meditativa y visual. Es correcto, es posible meditar sin tener que tener la mente en blanco. 

Además, estudios demuestran que la práctica continua de la meditación incrementa el grosor de la corteza cerebral. La corteza cerebral es básicamente la materia gris y la encargada de nuestros pensamientos, la razón y la imaginación; a medida que envejecemos esta se debilita y adelgaza. La meditación, entonces, nos ayudan a mitigar estos efectos de la edad y está demostrado que sus beneficios se extienden hasta después de haber terminado la práctica.

Ahora que entiendes un poco más los beneficios físicos de la meditación, podemos empezar a hablar de la meditación como un práctica para elevar nuestro ser interior. Esta clase de historia la dejo para otro post más adelante, pero por ahora te doy un abrebocas.  El Budismo nos enseña que satisfacer nuestras necesidades externas no es suficiente. El desarrollo interno es absolutamente necesario para no caer en las trampas del mundo exterior: la intolerancia y la agresión, la sed insaciable de poseer, la búsqueda del poder y el egoísmo. 

Recuerda, la meta de la meditación no es poner la mente en blanco ni silenciarla. Se trata de encontrar conciencia y simplicidad: liberarte no de los pensamientos, sino del daño que pensamientos distraídos, mecánicos y sin sentido puedan causar.

Continuará…

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